Ciudad de Panamá, por su ubicación geográfica, representa uno de los puntos más relevantes para la conectividad migratoria de las aves en las Américas. ©Shutterstock
Construir en un continente de aves: el Hub Norte de CAF y la arquitectura amigable con las aves
Cada primavera y otoño, millones de aves migratorias cruzan el continente americano siguiendo grandes rutas naturales que conectan ecosistemas, economías y culturas desde el Ártico hasta la Patagonia. Estas rutas se extienden como autopistas invisibles sobre montañas, ríos y costas, y guían el desplazamiento de bandadas enteras a lo largo del continente.
Aunque algunas especies realizan vuelos extraordinarios sin escalas, para muchas otras la migración ocurre por etapas, con paradas sucesivas para descansar y recargar energía; de hecho, el tiempo acumulado en esos sitios de parada puede superar el tiempo total en vuelo. Pero cuando esas escalas tienen lugar en paisajes urbanizados, las aves deben enfrentarse a obstáculos y amenazas adicionales. En las ciudades ubicadas dentro de estos corredores, el riesgo de mortalidad aumenta de manera dramática.
Las colisiones con edificios se han convertido en una de las principales causas de esta mortalidad, especialmente debido al uso extensivo de superficies de vidrio en estas infraestructuras. Esto es porque al reflejar el cielo, los árboles o la vegetación circundante, estas fachadas crean la ilusión de un hábitat continuo; al no percibir el vidrio como una barrera física, las aves vuelan directamente hacia estas superficies, provocando impactos que con frecuencia resultan en lesiones graves o mortales, poniendo en riesgo el equilibrio de los ecosistemas y los servicios ambientales que las aves contribuyen a mantener.
Las Américas concentran uno de los niveles de biodiversidad más altos del planeta, al albergar cerca del 50% de las especies de aves del mundo, con más de 3.700 especies registradas a lo largo del continente. En este contexto, la forma en que se planifican y construyen las ciudades adquiere un papel determinante para mantener la conectividad ecológica y reducir los riesgos que enfrenta la avifauna en un territorio clave para la biodiversidad global.
De acuerdo con un estudio publicado, más de 1.000 millones de aves mueren cada año al colisionar con superficies de vidrio solo en Estados Unidos, lo que sugiere que la magnitud del problema a escala global es considerablemente mayor. National Audubon Society también ha alertado sobre la gravedad de este problema y resaltado la importancia de incorporar un diseño amigable con las aves para evitar colisiones, reducir la mortalidad aviar y transformar los entornos urbanos en espacios más seguros para la biodiversidad.
Entre las especies identificadas como particularmente vulnerables a este tipo de colisiones se encuentran la reinita azulada (Setophaga caerulescens), el colibrí gorjirrubí (Archilochus colubris) y el chupasavia norteño (Sphyrapicus varius).
Una ciudad en una ruta migratoria clave
Panamá, por su ubicación geográfica, representa uno de los tramos más relevantes del sistema de rutas migratorias del continente americano. Para millones de aves, no es solo un territorio de tránsito, sino un punto crítico para descansar, alimentarse y recuperar energía antes de continuar su viaje a lo largo del continente. Esta condición convierte al país en un nodo clave para la conectividad ecológica entre Norte, Centro y Suramérica dentro del sistema de rutas migratorias conocido en inglés como Americas Flyways, el más diverso del mundo al albergar más de 2.000 especies de aves.
En este contexto, el Hub Norte de CAF, edificio actualmente en desarrollo en la Ciudad de Panamá y con una inversión de 88 millones de dólares, representa una oportunidad concreta para integrar diseño amigable con las aves en infraestructura urbana. Desde su concepción, el proyecto fue planificado bajo criterios de sostenibilidad y eficiencia ambiental, con el objetivo de cumplir con estándares de certificación LEED, incorporando medidas de eficiencia energética, uso responsable del agua y reducción de impactos ambientales.
El trabajo coordinado entre especialistas en conservación y arquitectura permitió integrar al proyecto criterios de diseño amigables con las aves, fundamentados en evidencia científica. Como resultado, se actualizaron las especificaciones técnicas de la fachada, y los vidrios diseñados bajo estos criterios se encuentran actualmente en proceso de producción en una fábrica especializada en Europa.
“La integración de la ingeniería con la ciencia de la conservación nos permite tomar decisiones informadas que reducen impactos y dan lugar a infraestructura verdaderamente sostenible. En la construcción del Hub Norte en Panamá incorporamos criterios amigables con las aves, basados en evidencia científica, para proteger un corredor migratorio esencial. Con ello reafirmamos nuestro compromiso con impulsar el desarrollo sin comprometer la riqueza natural que define a la región”.
Luisa Plaza, ingeniera civil y ejecutiva de la Dirección de Desarrollo y Mantenimiento de Infraestructura Física de CAF
Más que limitarse a reducir colisiones, la arquitectura amigable con las aves puede concebirse como una forma de infraestructura ecológica urbana. Un referente de esta visión es St. John’s Terminal, actual edificio de Google en Nueva York, cuyo componente de biodiversidad ha contado con la colaboración de NYC Bird Alliance. Su rediseño incorporó hábitat con vegetación nativa, manejo de aguas lluvias y espacios verdes que hoy son utilizados por aves migratorias. Solo en este edificio, científicos de NYC Bird Alliance registraron más de 60 especies usando el hábitat creado para alimentarse, incluidas 11 especies nunca documentadas en techos verdes de la ciudad como la reinita amarilla (Setophaga sp.).
Pero sus beneficios no se limitan a la fauna: este tipo de diseño también crea entornos más saludables, atractivos e inspiradores para las personas, al fortalecer su conexión cotidiana con la naturaleza.
“Las ciudades representan una oportunidad única para la conservación de las aves. Los edificios con fachadas vegetadas y vidrio seguro para las aves no solo crean hábitat y reducen colisiones, sino que también generan espacios que acercan a las personas a la naturaleza. Diseñar pensando en aves y personas permite construir entornos urbanos más sostenibles, donde las acciones locales de conservación contribuyen a un impacto hemisférico”.
Dustin Partridge, PhD, Director de Conservación y Ciencia, New York City Bird Alliance.
En un continente conectado por corredores migratorios, cada edificio cuenta. El Hub Norte de CAF demuestra que las ciudades pueden dejar de ser un obstáculo y convertirse en parte de la solución cuando la ciencia guía decisiones de diseño como el uso de vidrio seguro para las aves, vegetación funcional y estrategias de iluminación que reducen riesgos y favorecen una convivencia más armónica entre biodiversidad y vida urbana.
No se trata solo de una acción simbólica, sino, sobre todo, de una apuesta concreta por integrar la biodiversidad en las decisiones de inversión y planificación urbana en las Américas, con criterios técnicos, evidencia científica y visión de largo plazo. Y es también una apuesta alineada con una tendencia internacional cada vez más visible: iniciativas de diseño amigable con las aves ya están siendo reconocidas por su valor ambiental y arquitectónico, como ocurrió en 2025 con la Bird-Friendly Building Initiative de Yale, distinguida con un premio de excelencia del International Sustainable Campus Network.
Como el primer edificio de su tipo con criterios de diseño amigable con las aves dentro del portafolio de infraestructura de CAF, el Hub Norte se convertirá en un referente para futuros proyectos en la región, al demostrar que incorporar la biodiversidad desde las primeras etapas del diseño permite orientar el crecimiento urbano hacia soluciones más alineadas con las necesidades de conservación y las prioridades ambientales de largo plazo.
Esta apuesta forma parte del enfoque impulsado por Americas Flyways Initiative (AFI), una alianza liderada por Audubon, BirdLife International y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), que promueve distintas soluciones para reducir los riesgos que enfrenta la avifauna, incorporando la conservación de las aves de manera transversal en los procesos de planificación, diseño y financiamiento de infraestructura en las Américas.
Santiago Aparicio, Director Senior de AFI